La Casa Batlló es un edificio proyectado por Antoni Gaudí, máximo representante del modernismo catalán. Es una remodelación integral de un edificio anterior, obra de Emili Sala Cortés. Está en el Passeig de Gràcia de Barcelona, muy cerca de otras obras de arquitectos modernistas como la casa Amatller (obra de Josep Puig i Cadafalch), la Casa Lleó Morera (Lluís Domènech i Montaner) y la Casa Miralles (Enric Sagnier i Villavecchia). La construcción se realizó entre 1904 y 1906 y actualmente forma parte del Patrimonio de la Humanidad de la Unesco.
Gaudí centró su proyecto de reforma en la fachada, el piso principal, el patio de luces y la azotea, y levantó un quinto piso para el personal de servicio.
La fachada se hizo con piedra arenisca de Montjuïc, tallada de manera redondeada. Las columnas tienen forma ósea, con representaciones vegetales. Una de las características principales del modernismo decorativo es la inspiración en la naturaleza y el uso profuso de elementos de origen natural pero con preferencia en los vegetales y las formas redondeadas de tipo orgánico, entrelazándose con el motivo central. Esto se aprecia en la fachada de Gaudí.
La carpintería también presenta superficies curvas y las ventanas son de vidrios de colores de formas circulares (la Casa Batlló exhibe las típicas vidrieras modernistas, que incorporan una amplia gama de colores y formas). Gaudí añadió barandillas de hierro con forma de antifaz a los balcones y revistió la fachada con cerámica de pedazos de cristal de varios colores.
El metal tiene una fuerte presencia en los edificios modernistas en elementos como las rejas, vallas, puertas, barandas construidas con hierro forjado y picaportes, tiradores o manubrios en bronce o latón.
Piso principal
Siguiendo el recorrido por la Casa Batlló, el piso principal consiste en un salón con un techo en forma de cielo raso de formas helicoidales en relieve. En su época destacaba la capilla, decorada con un retablo de la Sagrada Familia de Josep Llimona, un Cristo de bronce de Carles Mani y unos candelabros de Josep Maria Jujol. Se observa el uso de la línea curva y la asimetría en la decoración, clásicos del modernismo.
Los muebles y los ebanistas que los construían tuvieron un gran protagonismo en la decoración interior de los edificios modernistas. El diseño de muebles se basaba en diferentes formas y materiales de gran calidad como maderas nobles y textiles con dibujos inspirados en la naturaleza.
Patio y azotea
El patio interno de este edificio se cubrió con una claraboya de cristal sostenida por una estructura de hierro con forma de doble T. Este patio fue igualmente revestido de azulejos para un mejor aprovechamiento de la luz.
En la azotea destacan las chimeneas de formas helicoidales, revestidas de vidrio transparente en su parte central y de cerámica en la superior, y rematadas por unas bolas de cristal transparente rellenas de arena de distintos colores. La fachada culmina en una bóveda formada por arcos cubiertos con dos capas de ladrillo. Esta bóveda está recubierta con cerámica vidriada en forma de escamas y en amarillo, verde y azul, que recuerdan el lomo de un dragón. Por último, en la parte izquierda hay una torre cilíndrica con los anagramas de Jesús, María y José, y con la cruz gaudiniana de cuatro brazos.








